En la Patagonia, uno de los árboles más visibles y controvertidos es el pino, pero no el nativo, sino varias especies introducidas con fines forestales y comerciales. Especies como el Pinus ponderosa (pino Oregon), Pinus radiata (pino insigne o radiata) y otros pinos exóticos fueron traídos principalmente para producción rápida de madera. Sin embargo, estos pinos presentan un doble filo: si bien favorecen la industria forestal, también generan importantes problemas ecológicos y sociales en la región.